miércoles, 17 de abril de 2013

Declaración de Intenciones



Bienvenidos a Cuéntamelo con Cine.
Hace algunos meses, durante una sesión de comunidad, mis hermanos y yo comentábamos los recursos que utilizábamos para poder profundizar en la fe, para formarnos y para informarnos. En definitiva, intentábamos escudriñar los caminos por medio de los cuales Dios nos ayuda a ir descubriendo, poco a poco, este mundo extraño.
De forma mucho menos sabia y piadosa que ellos, me di cuenta de que en mi caso, yo soy “consumidor” de cine. Además con toda la responsabilidad que lleva el usar una palabra con un sentido tan peyorativo en los tiempos que corren como el de “consumidor”, pero es la realidad. Lo confieso, de manera indiscriminada veo todo el cine que cae en mis manos. La mayoría de este, fácilmente olvidable, pero de vez en cuando, uno se cruza con alguna sorpresa. Se trata de esas películas que al finalizar te dejan un buen regusto.
Y existen dos preguntas que yo me hago entonces: la primera es si yo volvería a verla, y en caso de respuesta afirmativa, por qué volvería a verla, qué he visto en esa película que me ha llamado la atención. Muchas veces simplemente es porque me he divertido muchísimo, pero otras, existe alguna lección que puede ser útil didácticamente para explicar alguna dimensión humana. Experiencias como el nacimiento, la voluntad, la caridad, la confianza, la muerte, las relaciones humanas, la llamada “comunidad internacional”, el descubrimiento de otras culturas, etc., se ven reflejadas de muy diversas maneras en el cine. Todas ellas, conforman un espectro antropológico que me ayuda a entender mejor el mundo, a las personas y a mí mismo. Y por ende, me ayudan a entender más a Dios. Y verlas reflejadas en una película, me ayuda a la reflexión.
Es por esto, que surge la segunda pregunta: ¿la recomendaría a alguien?, o expresado de otra manera, ¿compartiría esa experiencia que a mí me ha resultado útil con alguien? Esto, aunque de manera coloquial se lleva a cabo entre amigos, me lleva a reflejarlo también por medio de este blog, en el cual dichas reflexiones puedan ser un poco más reposadas.
Entonces, ¿este es un blog sobre cine? No exactamente. No soy ningún experto en ese tema. Más allá de las cuestiones técnicas y estadísticas de recaudación, de los cuales no entiendo, el cine como herramienta cultural, es una plataforma importante para la transmisión de valores, y como cualquier dimensión de la vida, el saber reconocerlos es fundamental para nuestro desarrollo como personas.
Este sería un blog de opinión, un sitio que me permita expresar por escrito aquellas impresiones que me han dejado “esas películas” que transcienden el mero entretenimiento. Películas actuales y películas de todos los tiempos por supuesto.
Esta es la declaración de intenciones, este es el este punto de partida, y solo el tiempo tiene la respuesta de cómo se irá desarrollando esto. Solo espero que sea un foro abierto a opiniones, recomendaciones y críticas de todo aquel que se sienta de alguna manera identificado.
Un saludo,
                 H. Llamas